
Querido Dios, soy Miriam. No sé qué hacer, qué pensar. Estoy hecha un lío. ¿Por qué yo? ¿Por qué me has elegido a mí? Ayer te dije que sí, que aceptaba ser la madre de tu Hijo. Pero ahora, pensando sobre eso… ¿Qué dirá José? Ni siquiera le he preguntado… ¿Y mi familia, mis amigas? ¿Cómo explicarles todo esto si ni siquiera yo lo entiendo?
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